
¿Por qué le tememos tanto al cáncer?
Cuando desconocemos las causas o el origen de algo, fácilmente caemos en la incertidumbre y el miedo a lo desconocido. Esto se agrava cuando se trata de algo supuestamente maligno, como el cáncer, que colectivamente asociamos con muerte y sufrimiento al escuchar su nombre.
Imaginemos una época en la que las tormentas o inundaciones eran incomprendidas, y alguien más astuto atribuía estos fenómenos naturales a castigos divinos. De manera similar, el cáncer se percibe como una especie de castigo o malignidad que prolifera en el cuerpo sin sentido. Sin embargo, la ciencia sigue investigando para encontrar una cura, décadas después de afirmar que el cáncer es una enfermedad caracterizada por la transformación de las células, que proliferan de manera anormal e incontrolada. Esta explicación, aunque con un manto de rigor científico, tiene un peso significativo, pero es incorrecta en muchos aspectos sobre el cáncer, como descubrirás más adelante.
La medicina convencional, al día de hoy, no puede explicar el verdadero origen del cáncer ni por qué se comporta como lo hace. Incluso los oncólogos no comprenden por completo la supuesta metástasis. Sin embargo, gracias a Ryke Geerd Hamer, un médico alemán, ahora sabemos mucho más. Curiosamente, Hamer ha sido uno de los médicos más perseguidos en la historia de la medicina.
Muy pocas personas en el mundo conocen el origen del cáncer. Incluso las terapias alternativas o la medicina natural muchas veces desconocen la verdadera naturaleza del cáncer y, en ocasiones, también terminan causando daño. Algunos terapeutas de medicina natural continúan considerando malignos a los tumores, al igual que lo hace la medicina convencional.
Miles de personas con cáncer buscan respuestas cada mes al empezar a conocer una perspectiva diferente sobre esta enfermedad. Las Cinco Leyes Biológicas explican de forma objetiva y precisa cómo se comporta el cáncer, ayudando al paciente a evitar recaídas o la aparición de más tumores (llamados “metástasis”). Sin embargo, persisten ideas erróneas que confunden a las personas, dificultando que conozcan la verdad sobre el cáncer.
¿Por qué es tan difícil perderle el miedo al cáncer?
Estas son algunas de mis reflexiones:
Se sigue percibiendo un tumor como algo maligno, sucio, o algo que debe eliminarse para evitar que “se corra” a otros órganos. Sin embargo, según Hamer, hay tumores que optimizan la función de un órgano durante la fase activa de un conflicto biológico. Por ejemplo, un adenocarcinoma en la curvatura mayor del estómago puede generar mayor acidez para ayudar a procesar un “bocado indigesto”. Este crecimiento celular no es maligno; es un proceso ordenado dirigido por el cerebro. La raíz está en la psique y en la percepción del individuo.
Entrevista a mil personas con cáncer de este tipo, y encontrarás que todas vivieron conflictos similares: un enojo familiar, una situación difícil de digerir. Si crees que ese tumor es maligno, podrías crear un nuevo conflicto y más estrés. Aunque consumas hierbas, sigas dietas estrictas o recibas quimioterapia, si no resuelves el conflicto biológico, el tumor persistirá. El enfoque actual de la medicina rara vez incluye escuchar al paciente y comprender sus conflictos, priorizando en cambio diagnósticos rápidos y tratamientos químicos que a menudo dañan aún más al cuerpo.
El cáncer como fase de reparación
Gran parte del cáncer ya es una fase de reparación. Por ejemplo, un tumor en la mama derecha de una mujer diestra indica un conflicto de separación con alguien de su entorno cercano (pareja, padre, socio, amigo, hermano). Si la separación involucra a la madre o hijos, el tumor aparecerá en la mama izquierda. Muchas mujeres confunden este proceso con heridas de la niñez, amor propio o ancestros, cuando estas no son las causas del cáncer. Tumores como los del conducto galactóforo son procesos cicatrizantes que inflaman, pican y generan hipersensibilidad, pero no son malignos.
Por otro lado, biopsias y procedimientos innecesarios generan conflictos adicionales que activan otros programas biológicos, como melanomas o nódulos pulmonares. Estos últimos, por ejemplo, aumentan la capacidad alveolar para captar más oxígeno en respuesta al miedo a morir. Si el paciente supera este miedo, el crecimiento cesa automáticamente. Pero, ¿cómo perder el miedo cuando las consultas médicas están llenas de incertidumbre, pronósticos fatalistas y tratamientos agresivos?
Repensar el cáncer
La llamada “metástasis” no es lo que creemos. Cada órgano afectado está relacionado con un nuevo conflicto biológico. No existe evidencia de células cancerígenas viajando por el cuerpo. En cambio, estos procesos están dirigidos por el cerebro y la percepción. Desafortunadamente, muchas personas llegan a este conocimiento después de haber sido lastimadas física y emocionalmente por creencias erróneas y tratamientos agresivos.
La clave está en entender que el cuerpo sabe lo que hace, pero no siempre lo dejamos actuar. Aunque en algunos casos sea necesario recurrir a medicamentos o cirugías, debemos estudiar esta nueva medicina, a pesar de los ataques y la desinformación que enfrenta. La mente juega un papel crucial: los pensamientos negativos perpetúan el daño, mientras que la comprensión y la confianza en la sabiduría natural del cuerpo pueden ser transformadoras.
Conclusión y consejo final
Deja de temerle al cáncer y sé objetivo. Usa la lógica y no esperes soluciones mágicas. No necesitas eliminar el azúcar ni pagar tratamientos exorbitantes. Escucha a tu cuerpo, confía en tu naturaleza instintiva y, si algo externo te ayuda, adelante, pero recuerda: tu cuerpo tiene las respuestas.
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